Procura tomarte unos minutos para estar a solas en algún lugar. Haz una pausa, aunque sea de tres minutos. Ponerte en la presencia de Dios y rezar esta oración marcará la diferencia:
Dios gloriosísimo,
Al hacer una pausa en medio de este día,
te invito a este momento de oración.
Te pido perdón por todas las veces que hoy he faltado al amor.
Por mi soberbia, envidia, gula, avaricia, lujuria, pereza e ira,
te suplico que me perdones.
Una vez más, te dedico este día.
Te pido humildad, bondad, templanza, caridad, castidad, diligencia y paciencia.
Ayúdame, Señor, a escuchar tu suave voz
y a confiar en tu guía y en tu gracia.
Mi vida es tuya, amado Señor.
Mi vida es tuya.
Que no me reserve nada para mí.
Que cumpla mis deberes de este día conforme a tu perfecta voluntad.
Te amo, amado Señor.
Te amo con todo mi corazón.
Ayúdame a amarte a ti y a los demás con todas mis fuerzas.
Amén.
Examen de conciencia: los siete pecados capitales
Examen de conciencia: los diez mandamientos
Examen semanal para la Hora Santa
Examen de conciencia: fe, esperanza & caridad
Examen breve de conciencia: fe, esperanza & caridad
Examen general diario por la noche
Sondeando las profundidades – Índice completo
Primera parte: Contexto de san Ignacio y enseñanzas de los Ejercicios espirituales
Segunda parte: Meditaciones ignacianas organizadas según el año litúrgico
Tercera parte: Materiales adicionales de oración para todo el año
