En nuestros días, es difícil comprender el concepto de un rey humano. En tiempos de san Ignacio, esto era mucho más fácil. Pero hoy vivimos en un mundo que valora la democracia, el liderazgo compartido, el voto, los pesos y contrapesos, etc. Aunque estos son métodos útiles de gobierno humano, tienen un efecto sorprendente que dificulta nuestra capacidad de ver a Cristo como Rey.
En esta meditación, intenta imaginar primero que vives en un país con un solo gobernante, un monarca, un rey. Imagina que este rey tiene toda la autoridad temporal sobre el país en el que vives y sobre la vida de sus ciudadanos. Este gobernante puede promulgar cualquier ley, emitir cualquier juicio y determinar cualquier rumbo por el cual guiar a los ciudadanos.
Ahora imagina que este rey es tan puro y perfecto como el mayor de los santos que jamás haya vivido. Posee virtudes que superan lo que uno podría imaginar: valentía, fortaleza, compasión, justicia, determinación, misericordia y una fidelidad inquebrantable a la voluntad de Dios. Imagina además que este rey llega al poder después de muchos años de gobierno de un gobernante malvado y completamente corrupto. ¡Qué regalo sería un nuevo rey así! (Reflexión en silencio)
Los efectos de la llegada de un nuevo rey así serían muchos. Habría una gran alegría al recibir a semejante rey. Además, a medida que este nuevo rey trazara un rumbo para el país, habría un gran entusiasmo por seguirlo. Su liderazgo sería fuente de consuelo, aliento, sanación y renovación para todos los que lo siguieran de buena voluntad.
Sin embargo, este nuevo rey también podría enfrentar algunos obstáculos cuando el antiguo régimen se viera ante la necesidad de cambiar. Los generales, gobernadores y otros dirigentes ya no recibirían los muchos «favores» que antes recibían por hacer el trabajo sucio del rey anterior. Esta reestructuración provocaría oposición y agitación en diversos niveles.
La pregunta para ti es esta: ¿Apoyarás y seguirás a este nuevo rey? ¿Lo harás con todas las potencias de tu alma? ¿O te acobardarás ante los cambios inevitables, aun cuando no haya duda de que los cambios decretados por este rey son para el bien de todos?
Medita en silencio sobre esta situación y estas preguntas, tratando de imaginar la escena. Intenta comprender los muchos desafíos y cambios que están por venir. Considera cómo reaccionarías ante un cambio tan novedoso y alentador. (Reflexión en silencio)
Introducción a las meditaciones para el Adviento
- Un nuevo rey
- Cristo Rey
- Entrega total
- La necesidad de un Salvador
- El Fiat de la Madre de Dios
- La Visitación de la Madre y del Hijo de Dios
Imagen destacada: San Edwino, rey